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Esta es la torre diseñada por Esteban Falcato, bajista de kissofrenia, banda tributo a Kiss. El lema de Falcato es "construyamos alto, no importa para qué, pero que sea alto". Originalmente la diseñó en una servilleta de la pizzería Cedrón de Mataderos, Capital Federal, Argentina. Luego le encomendó su construcción a Supercacarulo Inc. Industries (sociedad de irresponsabilidad ilimitada). El diseñador no sabe para qué sirve la torre y prometió pensarlo. Sea como sea, la torre ya está construida, para que tiemble la posteridad.
Está integramente hecha en rasti, con solo 18 o 19 ladrillitos. Como toda torre, es una vivienda unipersonal modesta y por ello tiene tres hélices. La más alta (en el cielo, como un águila guerrera que audaz se eleva en vuelo triunfal) sirve para generar electricidad. La intermedia, sirve para medir la velocidad del viento. Y la tercera, es manual y sirve para inestabilizar todo el edificio, dado que si le damos manija, la vibración es tan grande que la torre corre el riesgo de partirse en tres pedazos más o menos iguales. El inestabilizador está puesto para recordarnos que somos humanos y que en el cielo está Dios y que si queremos alcanzar la esfera celeste sin ningún instrumento volador, debemos morirnos antes.
También tiene varios detalles y/o sutilezas, como el azulejito aislado del tercer nivel. Que no sabemos bien para qué sirve pero queda bonito.
Tiene, en la parte superior un trampolín para paracaidistas (azulejado, no es de fibra de vidrio ni de madera, ojo al detalle...).
Esta torre se la vamos a dedicar a Del Potro y a Messi -por si les gusta-. Y si no les gustase, no tenemos forma de saberlo, por ello, se las dedicamos igual. |